zUmO dE pOeSíA

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de todos los colores, de todos los sabores

ALEATORIUM: Saca un poema de nuestro almacén

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jueves, 18 de enero de 2018

Así nosotros (por Alastair Reid)


Tal como un gato, atrapado por una puerta que se abre,
sobre el peligroso estante superior, maxilar rojo y garra zarzamora,
se deja caer al suelo sin ver,
seguro por instinto de gato que topará con el suelo,
ahí en la mera inocencia; y cae
de todos modos, bola de pelaje, tan rápido que al ojo
se le escapa la voltereta y la confianza
que brotan del haber caído antes,
y sólo distingue un felino desliz sedoso,
crimen inconcebible en un paso tan manso:
así nosotros nos dejamos caer rumbo a la mañana
deslizándonos por estantes del sueño. Cuando, libertinos de noche,
nos dejamos penetrar por las visiones, y la oscura ventana
grotesca nos empuja dentro, nuestro mundo pierde el equilibrio.
Los monstruos multifacéticos hijos de nuestra invención
forcejean al borde del sueño, conforme la habitación
pierde sus bordes y se llena de bruma y presentimientos
por las palabras murmuradas o por las penas recordadas,
hasta que, disueltos al dormir, caemos, el mundo conocido nos abandona,
y habitación y sueño y ser y seguridad se derriten
en un desquiciamiento final, donde cualquier paisaje
fácilmente podría cuajar, y los muertos llaman a gritos...
Pero al fin y al cabo todo termina menguando. Las voces se retiran.
La pálida cuadratura de la ventana brilla y permanece.
Poco a poco la habitación llega y madruga, y nosotros llegamos
a nuestros seres. Anoche, la semana pasada, el pasado
van volviendo a cuentagotas, despiertan. Conforme la luz adquiere solidez,
el sueño pierde claridad. Afuera, el lavado susurro del jardín
espera paciente y, recién llegados de la muerte,
¡qué agradecidos nos sentimos de absorber su aliento!
Y con todo, para soportar lo desconocido noche a noche,
¿acaso no debemos cerciorarnos, con penetración de gato,
de poder hacer frente a sus terrores, y de que la integridad del día
nos hallará sentados al escritorio, sanos y salvos, sin miedo,
con las mejillas afeitadas, las cartas escritas, las cuentas pagadas?



miércoles, 17 de enero de 2018

Los chicos lentos (por Cecilia Woloch)


Los chicos rápidos ya han entrado, urgidos
por sus madres a date-prisa-lávate-las-manos
cariño-la-cena-se-enfría-espera-a-que-venga-tu-padre
y sólo los chicos lentos permanecen en el jardín, trazando
senderos entre las luciérnagas, haciendo ruiditos con la boca, oh,
ese resplandor, y se apaga y se enciende. Y sus lentas madres parpadean
pálidas en el crepúsculo, mirándolos girar en el aire suave, mirándolos
dar vueltas, los brazos abiertos y extendidos, mientras piensan Este es mi hijo,
¿Dónde está su cena? ¿Adónde ha ido su padre?


martes, 16 de enero de 2018

Un momento antes del adiós (por William Morris)


¿Qué parte de la pavorosa eternidad
son esos extraños minutos que he ganado,
aturdido con la duda del amor y el dolor,
cuando puedo ver tu delicado rostro
un momento antes del adiós?

¿Qué parte de la marea anhelante del mundo
que parpadea, cuando el nuevo día desnudo y blanco
borra el deleite de mi ensueño,
y no hay nada a mi lado
y todo lo recordado se ha ido?

¿Qué gota en el torrente gris de lágrimas,
aquella vez, cuando el largo día de trabajo,
ya agotado, no deja nada más que hacer,
nada que justifique el esfuerzo de cargar
con la añoranza del último adiós?

¿Qué pena desde lo alto de los cielos,
qué atención desde la eternidad,
qué palabra del mundo veloz hay para mí?
¡Habla, presta atención y piedad, oh, tierno amor,
que conociste los días antes del adiós!



lunes, 15 de enero de 2018

¿Has existido, amor? (por Juan Ramón Jiménez)


¡Triste ilusión de amores veraniegos, amores
de casa en sombra y de abanico y de pereza!
...Ronda quieta y pesada de humedad y de flores,
lascivia enrojecida de carnes sin tristeza...

Es un olor a traje fresco, a tres de la tarde,
a viento de marea, a llanto de piano,
a vísperas, a jazmín blanco, a calle que arde,
a bastidor, a grillo equivocado, a mano...

Laxitud de mujeres -blancas apariciones-,
ojos que se deshacen en llama de deseos,
ascuas en vez de bocas, soñolientas canciones,
proyectos de colores en vanos balanceos...

...¿Has existido, amor de bruma y de ideales,
de estancia malva con espejos encantados,
amor como llama rosa, con lluvia en los cristales
y con romanticismo de parques deshojados?



domingo, 14 de enero de 2018

Decíamos qué frío (por Liliana Ancalao)


yo al frío lo aprendí de niña en guardapolvo
estaba oscuro
el rambler clasic de mi viejo no arrancaba
había que irse caminando hasta la escuela
cruzábamos el tiempo
los colmillos atravesándonos
la poca carne
yo era unas rodillas que dolían
decíamos qué frío
para mirar el vapor de las palabras
y estar acompañados

las mamás todas
todas
han pasado frío
mi mamá fue una niña que en cushamen
andaba en alpargatas por la nieve
campeando chivas
yo nací con la memoria de sus pies entumecidos
y un mal concepto de las chivas
esas tontas que se van y se pierden
y encima hay que salir a buscarlas
a la nada

mi mamá nos abrigaba
ella es como un adentro
hay que abrigar a los hijos
el pecho
la espalda
los pies y las orejas
dicen así
y les crecen las ramas y las hojas
y defienden a los chicos del invierno
y a veces sale el sol y ellas tapando
porque los brazos se les van en vicio
y hay que sacarles
despacio
con palabras
en gajos

pero el frío no siempre
lo sé porque esa noche en aldea epulef
dormíamos apenas
alrededor de nuestro corazón al descampado
eufemia descansaba el purrún del camaruco
y la noche confundió su pelo corto con el pasto

era la madrugada y eufemia despertó
con la helada en el pelo
y el frío esa vez tenía la boca
y se reía con nosotras
se está poniendo viejo el frío nos decían

las mujeres aprendemos
tarde
que hay un tiempo en la vida
en que hasta sin intención
vamos dejando una huella de incendio
por el barrio
ni sé por qué la perdemos
y esa tarde yo precisaba
medias de lana cruda para cruzar las calles

en las ciudades el frío
nos raspa las escamas
punza en la nuca
se vuelve más prolijo
en eso andaba y a la noche
había un hombre en mi cama
o era un niño o un muchacho
yo no quería respirar muy fuerte

tiene las manos abrigadas este hombre
entonces por qué me fui
para ver si salía a buscarme o me dejaba
a que los esqueletos de pájaros
se incrusten en mi cara

como el eco del silencio seré
si no me encuentra

por hacerme la linda

encima me da abismo
este frío
de azul sangre



sábado, 13 de enero de 2018

Sobre el dolor de otro (por William Blake)


¿Puedo observar el dolor de alguien
sin sentir con él tristeza?
¿Puedo contemplar el pesar de alguien
sin intentar aliviarlo?

¿Puedo mirar la lágrima derramada
sin compartir el dolor?
¿Puede un padre ver llorar a su hijo
sin someterse a la pena?

¿Puede una madre escuchar indiferente
el lamento de un recién nacido, el temor de un niño?
¡No, no! ¡Imposible!
Eso jamás será posible.

¿Puede aquél que a todo sonríe
oír los gemidos del ave?
¿Escuchar a sus pequeños pesarosos y necesitados?
¿Escuchar el llanto de los nacidos sufrientes


sin sentarse junto al nido

rociando de piedad sus pechos?
¿Sin sentarse junto a la cuna
vertiendo llanto sobre las lágrimas del niño?

¿Y no pasarse día y noche
secando nuestras lágrimas?
Oh, no, jamás será posible.

Nos reserva a todos su alegría;
se transforma en joven;
se transforma en hombre compasivo.
También él siente dolor.

Piensa que eres incapaz de exhalar un suspiro
sin que tu hacedor no esté a tu lado;
Piensa que no puedes llorar una lágrima
sin que tu hacedor no esté llorando.

Ah, él nos otorga la alegría
que destruye nuestras penas.
Hasta que nuestro dolor se vacíe,
junto a nosotros se lamentará.



viernes, 12 de enero de 2018

Un camión (por Saiz de Marco)



yo, para ser feliz, quiero un camión

ruedas y no cimientos

cada día un paisaje diferente

no soy de aquí ni soy de allá

baldosas corredizas

“de dónde eres” preguntan, y yo “de mi camión”

vecino sin país

del trasiego habitante

bares de carretera

áreas de servicio con guiso del lugar

fabes en Avilés

pulpo a feira en Sanxenxo

marmitako en Gernika

pipirrana en Baeza

contadme, camareros, vuestras vidas

cada una tan diversa de la otra

y narrada con un acento propio

siempre canciones nuevas en la radio


guitarra del mesón que hoy suenas jota

mañana petenera

rock and roll otro día

durmiendo en la cabina, bañado por la luna

o en un motel distinto cada noche

mi dulce hogar marchante atravesando

puertos de montaña

pirenaicas laderas

desfiladeros

valles

llanuras de la Mancha

faldas del Mulhacén

otro día la costa bordear

Cadaqués, Aguadulce, Finisterre, Zarautz

con olas salpicando los neumáticos

cerca del mar porque no nací en el Mediterráneo

gálibos, puentes, túneles

Ebro, Guadalquivir


Sevilla, Zaragoza

olivos, girasoles, alcornoques, chumberas

sierras, desiertos, bosques

y eso sin contar los portes trasnacionales

autopista de El Cairo

travesía de los Alpes

ruta del Himalaya

las carreteras nacen unas de otras

no acaban en un punto

las alfombras de asfalto no se retiran nunca

y en fin por todo eso

yo para ser feliz

de metal o de carne creo que quiero un camión



jueves, 11 de enero de 2018

Pero por la cabeza le rondan... (por Wislawa Szymborska)


Le dio por la felicidad,
le dio por la verdad,
le dio por la eternidad,
¡miradlo!

Apenas distinguió entre realidad y sueño,
apenas comprendió que él era él,
apenas chapuceó con su mano nacida de una aleta
una piedra de lumbre y una nave espacial,
capaz de ahogarse en una cucharada de océano,
poco gracioso incluso para la vacuidad,
sólo ve con sus ojos,
sólo oye con sus oídos,
su gran logro lingüístico es el condicional,
usa su razón para increpar a la razón,
en una palabra: es un cero a la izquierda,
pero por la cabeza le rondan la libertad, la omnisciencia y el ser
fuera de la carne torpe,
¡miradlo!

Porque parece existir,
haber llegado a ser de verdad
bajo una de las estrellas provincianas.
Vivaz y bastante movedizo a su manera.
Pese a ser un bastardo de un cristal
está harto estupefacto.
Pese a haber vivido una infancia difícil
entre las necesidades de la manada,
no está mal individualizado. ¡Miradlo!

¡Adelante, aun por un instante,
por un abrir y cerrar de una pequeña galaxia.
Que por fin se vea a grandes rasgos
quién será, dado que existe.
Porque es tenaz.
Muy tenaz, a decir verdad.
Con ese aro en la nariz, con esa toga, con ese jersey.
En fin, es una monada.
Pobrecito.
Todo un hombre.


miércoles, 10 de enero de 2018

Cuando digo "esto es real" (por Fernando Pessoa)


Esté lo que esté en el centro del Mundo,
me dio el mundo exterior como ejemplo de Realidad,
y cuando digo «esto es real», aun de un sentimiento,
lo veo sin querer en un espacio cualquiera exterior,
lo veo con una visión cualquiera fuera y ajeno a mí.

Ser real quiere decir no estar dentro de mí.
De mi persona de dentro no tengo noción de realidad.
Sé que el mundo existe, pero no sé si existo.
Estoy más seguro de la existencia de mi casa blanca
que de la existencia interior del dueño de la casa blanca.
Creo más en mi cuerpo que en mi alma,
porque mi cuerpo se presenta en medio de la realidad.
Y puede ser visto por otros,
puede tocar a otros,
puede sentarse y estar de pie;
pero mi alma sólo puede ser definida en términos de fuera.
Existe para mí -en los momentos en que juzgo que efectivamente existe-
por un préstamo de la realidad exterior del Mundo.


martes, 9 de enero de 2018

Es mejor sin palabras (por César Simón)


Aquella estación. La veo.
Oigo el silbo del tren.

Me voy. Está lloviendo. Estoy sentado,
tarde grande de mayo, dolorosas
punzadas.
Lluvias.
Tú, amor mío.
¿Qué importa?
La tierra está muy seca.
Es mejor sin palabras, que así sea
todo, que así se caiga
todo.

Pero aquella estación...
Y aquel azul...

Cómo se va hacia dentro
la verdad, oh noche
perdida, circulando,
silbando como el tren
encendido.



lunes, 8 de enero de 2018

La más feliz (por Lawrence Ferlinghetti)


podría decir que quizá ella era más feliz
que todos
esa vieja solitaria del chal
en el tren de vagones naranja
con el pequeño pájaro manso
en su pañuelo
al que le canturreaba
todo el tiempo
mia mascotta
mia mascotta
y ni uno de los excursionistas de domingo
con sus botellas y sus canastas
le ponía atención
y el vagón
chirriaba a través de los maizales
tan despacio que
las mariposas
entraban y salían



domingo, 7 de enero de 2018

A tus orillas (por José Ángel Valente)


No quiero más que estar sobre tu cuerpo

como lagarto al sol los días de tristeza.


Se disuelve en el aire el llanto roto,

al pie de las estatuas

recupera la hiedra

y tu mano me busca

por la piel de tu vientre

donde duermo extendido.


El pensamiento melancólico

se tiende, cuerpo, a tus orillas,

bajo el temblor del párpado, el delgado

fluir de las arterias,

la duración nocturna del latido,

la luminosa latitud del vientre,

a tu costado, cuerpo, a tus orillas,

como animal que vuelve a sus orígenes.


sábado, 6 de enero de 2018

Es a ti a quien canto (por Marina Tsvietáieva)


¡Hágase la luz! – y un día nebuloso
cayó como un manto sobre el agua yerma.
Con una medio sonrisa miró la Tierra:
¡Hágase la noche! – dijo entonces el otro.

Y volviendo el rostro ensimismado,
siguió su camino más allá de las nubes.
Padre de la noche, es a ti a quien canto,
por sacarnos a ella y a mí de la nada.


viernes, 5 de enero de 2018

En el vergel viscoso de un instante (por César Simón)


Avena diste, nubes.
Diste el silencio de la tierra,
la densa pulsación de un vino
que lamía la carne. Diste el ocre
ribazo que alimenta
esas brozas.

Sabíamos de las piedras
-de noche allí se posan los mochuelos-,
las diferentes copas y los modos
de estar, de ser ásperos, duros,
el olivo, el almendro, el algarrobo.

Para nosotros era el tiempo raudo,
más difícil la llama de la sangre;
pues yo creía ver
en el tostado rosa de la piel
los puntos
de arena aún,
la sal ya seca en finos
encajes, en el pelo aún mojado
de aquella agua del mar que en él olía;
yo allí creía ver algo más hondo
que un fácil cuerno de abundancia.

Oh ribazo clemente, entonces vino
tu cuerpo, vino tu sustancia,
tu hondura, tu volteo
en la luz, en las nubes y la broza.
Vino entonces el acto de las ropas,
tosco, el tanteo de los frutos
que a las manos prendían en sus cepos.
Y nosotros sabíamos, no obstante.
que estábamos perdidos,
hundidos en la tibia madriguera,
en el vergel viscoso de un instante.

Allí, prietos, como un canto rodado
en el lecho del río; allí, entregados,
mas sin perder la aguja que te punza
la frente. Y, por eso mismo,
serios, humanos, con la vida cierta,
verdadera, en sus límites tenaces.
Aquí había de ser la salvación
o no sería nunca.

No, no lo sería.
Así había que ser, amargos
como el baladre en medio de la rambla;
ásperos, duros, como la carrasca;
simples, intensos, sin quererlo ser ,
como el tomillo; sabedores mudos,
como la roca, como el cielo raso,
que allí están y allí insisten y allí esperan.


jueves, 4 de enero de 2018

Y pienso que quizá nunca (por John Keats)


Cuando tengo miedo de dejar de existir
antes de que mi pluma haya vaciado del todo mi cerebro,
antes de que libros apilados, en orden perfecto,
preserven como cosechas el grano ya maduro;
cuando contemplo, en el rostro estrellado de la noche,
enormes símbolos nublados de un romance más alto,
y pienso que quizá nunca viva para rastrear
sus sombras con la mágica mano del azar;
y cuando siento, bella criatura de una hora,
que nunca más volveré a mirarte,
que nunca disfrutaré el poder etéreo del amor irreflexivo,
entonces, a orillas del extenso mundo me quedo solo,
y pienso que hasta la fama y el amor se hunden en la nada.



miércoles, 3 de enero de 2018

Qué dirá mi vecino (por Federico Díaz-Granados)


Oigo el sollozo del vecino
sus canciones delatan
su tristeza o su rencor.
Escucho su tos y el agua hirviendo
y sus diarias costumbres de sintonizar las noticias a la misma hora.
Qué dirá mi vecino del rock desafinado que sale de mi
dulzaina
de mis malos modales en la mesa
de mis brindis solitarios y del romper tantos papeles en la noche.
Él sabe qué palpita a este lado de la pared
mientras yo intuyo que nos parecemos mucho
porque canta destemplado y también llora
y sus ventanas se empañan en las noches.



martes, 2 de enero de 2018

Las lentes son siempre inadecuadas (por Ana Blandiana)


Un mundo del que entiendo tan poco:
las palabras me envuelven
de niebla y nubes-
en contadas ocasiones algún lucero
con los bordes deshechos
intenta introducir un rayo de sentido.
Todo se encuentra
demasiado lejos,
cuando no demasiado cerca,
las lentes son siempre inadecuadas,
las formas no figurativas,
sin sabor, ni olor,
sólo los dedos perdidos
sobre la áspera superficie
del universo.



lunes, 1 de enero de 2018

No sabría decir nada (por Adam Zagajewski)


Acerca de mi madre no sabría decir nada,
cómo repetía vas a lamentarlo
cuando ya no esté, y yo no creía
ni en ya ni en no esté,
cómo me gustaba mirarla leyendo una novela de moda,
yendo directamente al último capítulo,
cómo en la cocina, donde pensaba que no era un lugar
adecuado para mí, preparaba el café del domingo,
o, lo que era aún peor, un filete de bacalao,
cómo esperaba a que llegaran los invitados y se miraba
al espejo, haciendo aquella cara que la protegía tan bien
de mirarse cómo era realmente (por lo que parece, eso
lo cogí de ella, igual que otras debilidades),
cómo hablaba con soltura de las cosas
que no eran su fuerte, y cómo tontamente
la hacía rabiar, como aquel día que se comparó
con Beethoven, al perder el oído,
y yo le dije, cruel, pero sabes, él
tenía talento, y cómo me lo perdonaba todo
y cómo lo recuerdo todo, y cómo volé de Houston
a su entierro y no supe decir nada.
Y sigo sin saberlo.


domingo, 31 de diciembre de 2017

Lento cuerpo sin nombre y sin edades (por Fernando del Paso)


Cuerpo de lento, tardo entendimiento:
tarde te has descubierto, cuerpo amado;
largo tu sueño ha sido desdichado,
breve tu amor, tu aprendizaje lento.

Solo en tu desolado pensamiento
y al rencor de ti mismo abandonado
tarde aprendiste a amarte, tarde has dado
muerte a tu olvido y a tu vida aliento.

Lento cuerpo sin nombre y sin edades,
cuerpo de lentitud impronunciable:
deja que larga, dulce, lentamente,

y cuerpo a cuerpo, acariciadamente,
en una soledad inacabable
se junten nuestras lentas soledades.


sábado, 30 de diciembre de 2017

Ambos centros se buscan (por Roberto Juarroz)


El centro del amor
no siempre coincide
con el centro de la vida.
Ambos centros se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.
Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.



viernes, 29 de diciembre de 2017

Y ya (por Miron Białoszewski)


Miro a Janek con el tubo de oxígeno
dormita
¿que pasará?
todavía todavía
pienso
cuándo será
llego
le miro con el tubo de oxígeno
dormita
cuándo será
todavía todavía
me voy para un momento
volveré todavía
pregunto por teléfono
—¿qué pasa con Janek?
y ya.


jueves, 28 de diciembre de 2017

Pérdidas (por Kay Ryan)


La mayoría de las pérdidas agregan algo-
un nuevo hueco o un silencio,
un espacio en un personal
archipiélago de islas.

Tenemos esa diferencia
a donde ir – en sí misma
una sucesión de posibilidades.

Pero hay otras pérdidas
tanto más allá de nuestro conocimiento
que dejan sólo agujeros
en los agujeros

como el fin de las
largas y solitarias vidas
de los náufragos
creídos muertos por error.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

Se necesitaba una catedral (por Julian Przyboś)


Para recuperar la inspiración
capaz de confesar el oculto
amor, remoto, a punto de desaparecer,
se necesitaba una catedral. La estoy mirando:
tus ojos la habían llenado de luz,
detenida en sus arcos.
Así se creó el espacio. Lo ha bordeado la piedra
inmovilizándolo.

El tiempo pesaba como una roca.
Lo levanté en vilo, estoy de nuevo aquí,
resucité por un instante y otra vez estoy
como había estado, ocurro en lo antes ocurrido.
Veo: el espacio luminoso
se vino abajo, quebrándose;
con mis pasos resuenan las piedras,
otras y otras más,
la nave regresa a la roca.
La misma y no la idéntica catedral,
la de cuya luz se apoderó el muro
está aquí
y ya no es más que real.

Aplastado por las piedras contemplo la nada.

Es tan palpablemente inconcebible
la catedral
como el peso de la montaña sobre el pecho,
como la derrota.
La contemplo hasta que el arco más alto
se arrodille ante mi tristeza.

El corazón de una campana tembló,
empezando a latir, rítmicamente.


martes, 26 de diciembre de 2017

Sé la hierba (por Cristina Rossetti)


Cuando esté muerta, mi amor,
no cantes tristes canciones para mí,
no plantes rosas en mi cabeza
ni sombríos cipreses:
Sé la hierba verde sobre mí,
con rocíos y gotas mójame;
y si te marchitas, recuerda;
y si te marchitas, olvida.

Ya no veré las sombras,
no sentiré la lluvia,
no escucharé al ruiseñor
cantando su dolor:
Y soñando a través del crepúsculo
que no crece ni desciende,
felizmente podría recordar,
y felizmente podría olvidar.


lunes, 25 de diciembre de 2017

Amor dormido (por Jorge Guillén)


Dormías, los brazos me tendiste y por sorpresa
rodeaste mi insomnio. ¿Apartabas así
la noche desvelada, bajo la luna presa?
Tu soñar me envolvía, soñado me sentí.


domingo, 24 de diciembre de 2017

Una balada de entierro (por Rudyard Kipling)


Si justo aquí he de morir,
solemnemente debo pedirte
que tomes lo que resta de mí
hacia las colinas por el bien del viejo bien.
Amortájame en el mismo fondo,
en el mismo hielo usado para apagar,
aquel mismo que bebí cuando estaba seco.
—Observa esto para el bien del viejo bien—

Corre hacia la estación de trenes,
hacia Umballa pide sólo un billete de ida,
no me preocupa el retraso o las sacudidas.
Descansaré alegremente del rencor
de los coolies y su clamor;
así envuelto de mi dignidad
envíame lejos para el bien del viejo bien.

Luego de la soñolienta Babu despierta,
reserva para cuatro un camión.
Pocos, creo, desearán viajar
en mi lóbrega compañía,
como antiguamente hacían.
Necesitaré un descanso especial,
algo que nunca antes tomé,
consíguemelo para el bien del viejo bien.

Después de eso, debes disponerlo todo,
no seré huésped de ningún hotel,
ni la espina del buey me soportaría,
dura es la espalda y áspera la soga,
las cuerdas de Toga son frágiles y delicadas.
Haz un asiento y ponme allí,
en una cómoda cuerda flexible,
haz lo posible para el bien del viejo bien.

Después de esto, tu trabajo está hecho.
Recuérdale al sacerdote un lamento
por la partida del querido muerto,
sacude el polvo y las cenizas al viento.
No me bajes de inmediato, confío
en una excusa que me brinde tres días.
Luego embriágate por el bien del viejo bien.

No podría soportar los llanos,
¡piensa en el ardor de junio y mayo!,
¡piensa en las lluvias de septiembre!
¡Todo sobre mí hasta el día del juicio!
Nunca debería descansar en paz,
debería yacer despierto y sudar.
Bájame, entonces, hacia mi lecho,
a las colinas por el bien del viejo bien.



sábado, 23 de diciembre de 2017

Violeta de los Andes (por Nicanor Parra)


Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterna del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra

Jardinera
locera
costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores
Violeta Parra

Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas

Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino
de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa

Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo
Viola admirable

Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada

Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas

Ni bandurria
ni tenca
ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva

solamente tú
tres veces tú
Ave del paraíso terrenal

Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte

Poesía
pintura
agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino

Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente

Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis

¡Porque tú los aclaras en el acto!

Cómo van a quererte
me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece?

En cambio tú
Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana

Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!

Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma

¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!

Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente

Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra

Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra

Yo te conozco bien
hermana vieja
Norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!

Sacristana cuyaca de Andacollo
Tejedora a palillo y a bolillo
Arregladora vieja de angelitos
Violeta Parra

Los veteranos del setenta y nueve
Lloran cuando te oyen sollozar
En el abismo de la noche oscura
¡Lámpara a sangre!

Cocinera
niñera
lavandera
Niña de mano
todos los oficios
Todos los arreboles del crepúsculo
Viola funebris

Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía

Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido

Tu delantal estampado de maqui
¡Río Cautín!
¡Lautaro!
¡Villa Alegre!
¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!

Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba
A cantar
a bailar
a navegar
En tu guitarra?

Cántame una canción inolvidable
Una canción que no termine nunca
Una canción no más
una canción
Es lo que pido

Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra

Esto es lo que quería decirte
Continúa tejiendo tus alambres
Tus ponchos araucanos
Tus cantaritos de Quinchamalí
Continúa puliendo noche y día
Tus toromiros de madera sagrada
Sin aflicción
sin lágrimas inútiles
O si quieres con lágrimas ardientes
Y recuerda que eres
Un corderillo disfrazado de lobo


viernes, 22 de diciembre de 2017

Y fue por eso que volví (por Matilde Campilho)



Él dijo que yo necesitaba volver
porque yo era su familia
dijo que los pajaritos
estaban comenzando otra vez
con aquella entonación extraña
que podría ser vista como triste
o como bastante maravillosa
tú necesitas volver él dijo
algunas acacias se están entregando
al abandono o a la desesperación
y la pescadería fue atacada
por una enorme inundación
por favor vuelve ve si vuelves
esta mañana el taxista estuvo
recorriendo todas las estaciones
de radio hasta encontrar una noticia
no hay noticias de ti en la ciudad
hazme un favor y vuelve
está ocurriendo una revolución
quieren retirar al primer ministro
de su silla empedernida
quieren incendiar las calles
quieren mejorar la estructura
de la campana que marca el mediodía
en la garganta de Antoñito
anda ve si vuelves fue lo que él dijo
tú eres mi familia es imposible
presenciar la transición del invierno
a la primavera sin familia cerca
y cómo hago para comprar lollypops
si tú no me estás esperando
allá afuera del lado de afuera en tu coche
jugando con las vibraciones del motor
mientras yo estoy tamborileando mis
dedos sobre el mostrador de madera
de la abacería donde siempre compro
lollypops de naranja o de fresa
tú y yo siempre encontramos un modo
de sincronizar nuestros compases
yo toco cuatro veces en el mostrador
tú aceleras cuatro veces el motor
la familia es eso mismo: dos vaqueros
fintando la gravedad y la monotonía
venga dime si vuelves o si no vuelves
la semana pasada noté
que las plantaciones de maíz
están comenzando a expandirse
no me digas que eso no te seduce
fue lo que él dijo eso mismo
la plantación que se expande te seduce
él dijo que yo necesitaba volver
que tal vez yo debiese ordenar
mi maleta dejar mi empleo
mete todo en tu maleta
no olvides tu camisa blanca
no olvides tu flauta de hueso
no olvides no te cortes el pelo
coloca todo en esa maleta
y si tienes tiempo tráeme siete buzios
vuelve dime que vuelves
fíjate que es la época de las migraciones
y que tú siempre acompañaste
a los colibrís y los pingüinos
ya basta de inscribirse
en ese campeonato del desapego
tú siempre pierdes ya deberías saberlo
él dijo que yo debería volver
que en el restaurante de doña Celia
estaban sirviendo un tipo de pan
diferente del habitual
que en el parque de diversiones
estaban montando un rollo nuevo
que en la cueva de los leones ya no vive
nadie absolutamente nadie
que están comenzando una revolución
tú necesitas volver fue lo que él dijo
vuelve por favor mi amor vuelve para casa
entonces yo hice la maleta y fue por eso que
volví — yo volví porque me llamaron.



jueves, 21 de diciembre de 2017

Ámsterdams (por Saiz de Marco)



Tuve que cambiar de avión en Ámsterdam

Durante una hora recorrí pasillos
siempre a paso ligero subí y bajé escaleras
compré algo de beber
leí indicaciones
puede que algún anuncio
pasé el control de nuevo en aquel aeropuerto
y monté en el avión

Así que formalmente he estado en Ámsterdam

Pero nada conozco de puentes sobre el Ámstel
de canales con barcos
de campos de colores
llenos de tulipanes y molinos de viento

Tras despegar
mientras iba el avión tomando altura
pensé en mis Ámsterdams de tránsito y trasbordo
en todos esos Ámsterdams donde estuve y no estuve
donde no llegué a entrar
que apenas si rocé
que no hice míos

los invividos Ámsterdams en medio de la ruta
que crucé sin cruzarlos

Mientras iba alejándome
sentado en el avión (y ahora mismo también)
me acordé de mis muchos
mis demasiados Ámsterdams


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Ya es invierno (por José Lupiáñez)


Sobre las tejas el verdín progresa.
El cielo está muy gris, pero la lluvia
ha cesado un instante. Hace frío
y los pájaros todos tiritan escondidos
entre las frondas...
En las ramas heladas de los árboles
las gotas milagrosas se transforman en perlas.
Un vaho azul escapa de la tierra.
Al fondo, las montañas se ocultan recelosas
en las nubes más bajas.
El alma reconoce estos paisajes,
a los que fue marcando, a través de los siglos,
la vida con su drama; estos valles que guardan
en su entraña, con celo, rescoldos de la historia.
Ya es invierno y desde las techumbres
de las casas de piedra
asciende el humo denso de los viejos hogares.
Yo arrimo el leño al fuego que caldea mi rostro
y siento que las llamas, crepitando, me avisan
de que la vida es breve.


martes, 19 de diciembre de 2017

¿Europicidio? No, gracias


zUmO dE pOeSíA no es un blog político. Sin embargo, ante el embate nacionalista ZdeP no puede callar.

El nacionalismo es históricamente la principal lacra destructiva y generadora de sufrimiento.

La disgregación territorial que comporta (pequeños grupos separados pugnando, cada uno, por su interés) amenaza a todos los seres humanos, como espeluznantemente se vio en Europa en 1914 y 1939.

La progresiva unidad común pretendida después de 1945 por la CEE, ahora UE, está amenazada actualmente por nacionalismos que harían del continente un mosaico ingobernable de miniestados.

Ello comportaría un grave retroceso para este espacio de libertades frente a potencias no democráticas (pero amplias y compactas) que buscan someter a Europa.

Los nacionalismos son, por tanto, el talón de aquiles de Occidente.

En Cataluña hay completa paridad de derechos sociales, civiles y políticos con los demás ciudadanos y territorios de España, y pleno respeto a su lengua, su cultura y su creatividad. No existe discriminación alguna, ni individual ni colectiva.

Así pues, el ideario independentista carece de justificación y constituye un irresponsable cóctel de mezquindad, egoísmo y regresión.

Sorprende más, si cabe, que gentes que se dicen de izquierdas (pero que obviamente no lo son) defiendan tan indigno despropósito.

zUmO dE pOeSíA anima por ello a no apoyar electoralmente el próximo día 21, en Cataluña, a las opciones que propugnan la segregación y fronterización.



Lo que todo amante aprende (por Archibald MacLeish)


El agua es plateada sobre la piedra.
El agua es plateada sobre el rechazo de la piedra.
No cae. Llena.
Fluye en cada grieta,
en cada falla de la piedra,
en cada hueco.
El río no corre.
El río presiona su pesado yo plateado
hacia la piedra, y la piedra lo rehúsa.

Lo que corre,
lo que se arremolina y salta hacia el sol,
es el rechazo de la piedra por el río, no el río.



lunes, 18 de diciembre de 2017

De echar la Historia para atrás


zUmO dE pOeSíA no es un blog político. Sin embargo, ante el embate nacionalista ZdeP no puede callar.

El nacionalismo es históricamente la principal lacra destructiva y generadora de sufrimiento.

La disgregación territorial que comporta (pequeños grupos separados pugnando, cada uno, por su interés) amenaza a todos los seres humanos, como espeluznantemente se vio en Europa en 1914 y 1939.

La progresiva unidad común pretendida después de 1945 por la CEE, ahora UE, está amenazada actualmente por nacionalismos que harían del continente un mosaico ingobernable de miniestados.

Ello comportaría un grave retroceso para este espacio de libertades frente a potencias no democráticas (pero amplias y compactas) que buscan someter a Europa.

Los nacionalismos son, por tanto, el talón de aquiles de Occidente.

En Cataluña hay completa paridad de derechos sociales, civiles y políticos con los demás ciudadanos y territorios de España, y pleno respeto a su lengua, su cultura y su creatividad. No existe discriminación alguna, ni individual ni colectiva.

Así pues, el ideario independentista carece de justificación y constituye un irresponsable cóctel de mezquindad, egoísmo y regresión.

Sorprende más, si cabe, que gentes que se dicen de izquierdas (pero que obviamente no lo son) defiendan tan indigno despropósito.

zUmO dE pOeSíA anima por ello a no apoyar electoralmente el próximo día 21, en Cataluña, a las opciones que propugnan la segregación y fronterización.



El instinto de la esperanza (por John Clare)


¿Hay otro mundo para que este frágil polvo
se entibie con vida y vuelva a ser él mismo?
Algo en mí responde a diario que sí,
¿y por qué el instinto habría de alimentar las esperanzas en vano?
Esta es la profecía de la naturaleza: así será,
y todo parece esforzarse por explicar
el sellado volumen de su misterio.
El tiempo que marcha hacia delante mantiene su paso
como aparentemente ansioso de eternidad,
deseoso de encontrar esa calma, ese lugar de descanso.
Incluso la pequeña violeta percibe un poder futuro
y espera renovar cada año sus pétalos.
¿Y sin duda el hombre no es inferior a la flor
como para morir indigno de una segunda primavera?



domingo, 17 de diciembre de 2017

A paso de cangrejo


zUmO dE pOeSíA no es un blog político. Sin embargo, ante el embate nacionalista ZdeP no puede callar.

El nacionalismo es históricamente la principal lacra destructiva y generadora de sufrimiento.

La disgregación territorial que comporta (pequeños grupos separados pugnando, cada uno, por su interés) amenaza a todos los seres humanos, como espeluznantemente se vio en Europa en 1914 y 1939.

La progresiva unidad común pretendida después de 1945 por la CEE, ahora UE, está amenazada actualmente por nacionalismos que harían del continente un mosaico ingobernable de miniestados.

Ello comportaría un grave retroceso para este espacio de libertades frente a potencias no democráticas (pero amplias y compactas) que buscan someter a Europa.

Los nacionalismos son, por tanto, el talón de aquiles de Occidente.

En Cataluña hay completa paridad de derechos sociales, civiles y políticos con los demás ciudadanos y territorios de España, y pleno respeto a su lengua, su cultura y su creatividad. No existe discriminación alguna, ni individual ni colectiva.

Así pues, el ideario independentista carece de justificación y constituye un irresponsable cóctel de mezquindad, egoísmo y regresión.

Sorprende más, si cabe, que gentes que se dicen de izquierdas (pero que obviamente no lo son) defiendan tan indigno despropósito.

zUmO dE pOeSíA anima por ello a no apoyar electoralmente el próximo día 21, en Cataluña, a las opciones que propugnan la segregación y fronterización.




Respirando niebla (por Carmen Boullosa)


Hay en el aire el retardo de la niebla.
Hay en los árboles la tersura de la niebla, la suavidad,
y en el río la pausa de la niebla.
Todo duerme respirando niebla.
El sueño del zorro es suave pausa retardando.
El sueño del lobo es sólo niebla.
La niebla sueña con ríos inmóviles, amedrentados.
El pez no duerme.
El hombre cava al pie de la montaña,
junto a los árboles, cerca del río,
lejos de los caminos, al ritmo suave de la niebla.
Hay en el aire...
El pez no duerme.
El hombre sería alboroto, ventarrón, pero cava en silencio,
obedece a la niebla.
Cava.
Los matorrales bruscos le dan la espalda.
No hay gota de sudor sobre su cuerpo.
La niebla ocupa al momento la tierra desterrada.
El hombre es más de tierra que la tierra,
claro de sal o mansedumbre,
piedra de río a quien menea la niebla, piedra flexible,
serena como es sereno el desierto,
como los bosques de algas,
y como ambos iracundas flechas lentísimas apuntando al forastero
silenciosas
(¿a quién acepta el alga o el desierto?).
El hombre viste niebla.
Lo protege la noche y una vela encendida
donde danzan su muerte los mosquitos festivos.
Lo alumbran los tímidos cocuyos.



sábado, 16 de diciembre de 2017

Sin que nadie se entere (por Juan Carlos Bayona)



Hay pájaros que mueren sin que nadie se entere

La pendiente de las tejas los arrastra

a un lecho de metal oscuro y frío

y allí se van quedando quietos

bajo una lluvia que les recuerda el cielo


¿Quién se acuerda de ellos?

Quizás los árboles en la noche, los pregunten

o tal vez el aire los eche de menos

Porque nosotros

nosotros no extrañamos nada que no haya sido nuestro



viernes, 15 de diciembre de 2017

Sobre la tierra -haikus- (por Rafael Baldaya)



La luna sobre
los columpios, las calles,
los cementerios...

La luna sobre
los tucanes, las hienas,
los escorpiones...

La luna sobre
Moisés, Buda, Confucio,
Jesús, Mahoma...

La luna sobre
Nagasaki, Berlín,
Pearl Harbour, Auschwitz...

La luna sobre
los lagartos gigantes
y los robots.

Sobre la tierra
y todos sus bichitos,
siempre la luna.



jueves, 14 de diciembre de 2017

Y ni siquiera avisan (por Aitor Suárez)


Siempre creyendo que el norte estaba fijo

quieto en el norte

anclado en el norte

pero de pronto

el norte está en el este

el oeste está en el sur

cambian de sitio

mutan

se mudan de pronto

de improviso

inesperadamente

porque así lo deciden

y ni siquiera avisan

tú creyendo saber dónde está cada uno

tú cogido a tu brújula

y ellos venga a moverse

este se pone donde estaba aquel

se pasa al lado opuesto

a otro ángulo del mapa

austral ahora es arriba

septentrional abajo

oriente es occidente

y así no hay quien se aclare

¿quién no se perderá

quién podrá no perderse subido en la canoa

de su vida o periplo cuando se alborotaron

los puntos cardinales?



miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cada uno tomó su camino (por George Gerbert)


Cuando mi devoción no pudo perforar
tus oídos silenciosos,
entonces mi corazón se rompió, como mis versos:
mi pecho estaba lleno de desorden y miedo.

Mis pensamientos, como un arco quebradizo,
volaron por los cuatro vientos,
cada uno tomó su camino: algunos al placer,
otros a la guerra y al trueno.

Por ello mi alma está fuera de visión,
muda, sin ataduras:
mi débil espíritu, incapaz de mirar de frente,
cuelga descontento, como una flor mordida.

Oh, anima y aclara mi pecho sin corazón,
no postergues el tiempo;
que tus favores concedan mi pedido:
ellos y mi mente pueden repicar
y sanar mis versos.

martes, 12 de diciembre de 2017

Los dos juntos (por ¿? -Anónimo polinesio-)


¡Ay! Envejecemos, mi amor,
los dos.

Los dos por cierto juntos, mi amor,
cuando los dos éramos niños,
cuando jugábamos juntos en el mar.

Los dos por cierto juntos, mi amor,
cuando hacíamos nuestras caminatas juntos
mientras íbamos creciendo.

Los dos por cierto juntos, mi amor,
cuando tus pechos eran firmes y redondeados,
cuando tus pechos se combaron en la maternidad.

Los dos por cierto juntos, mi amor,
cuando tu pelo flotaba bajando por tu espalda,
cuando tu cuerpo era fuerte y viril.

Los dos por cierto juntos, mi amor,
cuando nuestros cuerpos envejecieron y se afinaron,
como un lenguado descansando en el fondo.

Los dos juntos por cierto, mi amor,
cuando tan debilitados que nos sentábamos apartados,
tan débiles que sólo podíamos pasar las horas descansando.

Los dos juntos por cierto, mi amor,
cuando nuestros tenues ojos miran a los neblinosos cielos,
cuando la visión falla en captar su esplendor.
Ah, ¿adónde me lleva Dios?



lunes, 11 de diciembre de 2017

Agradéceselo (por Raymond Carver)



A la edad que tú tienes,
casi toda la gente que admiras ya había muerto;
a la edad que tú tienes
ser un superviviente es un milagro
(como a cualquier edad, por otra parte)
y dormir como duermes,
de un tirón la noche entera
casi todas las noches, un milagro aún mayor.
Agradéceselo a un Dios desconocido
y que tal vez no existe,
pero que siempre te ha mirado con amor;
pídele que siga sosteniéndote,
alto sobre el abismo,
por algún tiempo más,
con su mano de ausencia y niebla y nada.


domingo, 10 de diciembre de 2017

La próxima vez que escuches a Borodin (por Charles Bukowski)


La próxima vez que escuches a Borodin
recuerda que sólo era un químico
que escribía música para relajarse,
su casa estaba llena de gente:
estudiantes, artistas, borrachos, vagabundos,
y él nunca sabía cómo decir no.
la próxima vez que escuches a Borodin
recuerda que su esposa usaba sus composiciones
para forrar la caja del gato
o para cubrir jarras de leche agria;
ella tenía asma e insomnio
y lo alimentaba con huevos hervidos
y cuando él quería taparse la cabeza
para acallar los sonidos de la casa
ella sólo le permitía usar la sábana,
además, siempre había alguien en la cama de él
(dormían separados, cuando dormían)
y como todas las sillas solían estar ocupadas
a menudo dormía en la escalera
envuelto en un viejo chal;
ella le decía cuándo cortarse las uñas,
no cantar, o silbar, o poner demasiado
limón en el té, o apretarlo con una cucharilla.
Sinfonía n° 2 en Si menor.
Príncipe Igor.
En las Estepas de Asia Central.
él sólo podía dormir poniéndose un
pedazo de trapo oscuro sobre los ojos.
en 1887 concurrió a un baile
en la Academia de Medicina
vestido con el traje de fiesta nacional
al final, parecía excepcionalmente alegre
y cuando cayó al suelo

creyeron que se hacía el payaso.
la próxima vez que escuches a Borodin,
recuerda…


sábado, 9 de diciembre de 2017

Ved la chispa (por Emily Dickinson)


De las almas creadas
supe escoger la mía.
Cuando parta el espíritu
y se apague la vida,
y sean Hoy y Ayer
como fuego y ceniza,
y acabe de la carne
la tragedia mezquina,
y hacia la Altura vuelvan
todos la frente viva,
y se rasgue la bruma...
yo diré: Ved la chispa
y el luminoso átomo
que preferí a la arcilla.



viernes, 8 de diciembre de 2017

Racional mente (por Rafael Baldaya)



ninguno de ellos es tenido por loco

sensatamente están en la trinchera

racionalmente trafican con esclavos

desde lo lúcido mi patria, mi bandera

con gran cordura guillotinan a otros

serenamente organizan ejércitos

gente madura, cerebralmente sana, establece colonias, funda protectorados

lógicamente acumulan misiles

los humanos cabales, no hablamos de psicóticos (según diagnosis, tampoco de psicópatas)

y en fin todo esto

que se reseña sobre nosotros mismos

cuanto es narrable sobre la estirpe humana

cuanto es descrito

cuanto es claro que hacemos 


es pleno raciocinio

clínicamente es puro 

equilibrio mental



jueves, 7 de diciembre de 2017

Con una grieta incómoda (por Mabel Bellante)


Lo difícil de mi cara brota de un corazón
alérgico a la nada.
Desde que me apropié de aquel atardecer que
nunca tuvo algo que ver con las estrellas
duermo con una grieta incómoda entre los brazos
y el alma anudada a relojes detenidos.
Aún hoy, por momentos, soy un pozo por donde
se siguen yendo mis cosas.
Pero permanezco erguida entre la fuerza
del horizonte claro: me falta saber cuál es
la mirada de ojos cerrados, pisar el tramo superior
de la escalera de incendios, y vivir esa transmutación de lo imposible en posible
que el mismísimo amor
ha reservado para nombrarme.



miércoles, 6 de diciembre de 2017

El ciudadano de tu ausencia (por Juan Gelman)



Solo de ti, lleno de ti,
esta tarde a las 7,
el ciudadano de tu ausencia
se palpaba la cara, la voz, los papelitos,
de veras comprobando
que tus ruidos andaban por sus huesos
y en general que te habías ido.
Golpeó puertas, teléfonos.
La gran ciudad estaba equivocada sin tu pelo,
señora, y él sentía tirones detrás del corazón.

A lo mejor era el tabaco,
de todos modos yo soy otro:
un pedazo de ti,
alguien a quien castigan puertas, ruidos,
teléfonos,
y, andá a saber por qué,
toda la parentela de la muerte.



martes, 5 de diciembre de 2017

Yo mismo soy el animal extraño (por Antonio Gamoneda)


Un animal oculto en el crepúsculo me vigila y se apiada de mí. Pesan las frutas corrompidas, hierven las cámaras corporales. Cansa atravesar esta enfermedad llena de espejos. Alguien silba en mi corazón. No sé quién es pero entiendo su sílaba interminable.

Hay sangre en mi pensamiento, escribo sobre lápidas negras. Yo mismo soy el animal extraño. Me reconozco: lame los párpados que ama, lleva en su lengua las sustancias paternales. Soy yo, no hay duda: canta sin voz y se ha sentado a contemplar la muerte, pero no ve más que lámparas y moscas y las leyendas de las cintas fúnebres. A veces, grita en las tardes inmóviles.

Lo invisible está dentro de la luz, pero, ¿arde algo dentro de lo invisible? La imposibilidad es nuestra iglesia. En todo caso, el animal se niega a fatigarse en la agonía.

Es el que está despierto en mí cuando yo duermo. No ha nacido y, sin embargo, ha de morir.

Así las cosas, ¿de qué perdida claridad venimos? ¿Quién puede recordar la inexistencia? Podría ser más dulce regresar, pero

entramos indecisos en un bosque de espinos. No hay nada más allá de la última profecía. Hemos soñado que un dios lamía nuestras manos: nadie verá su máscara divina.

Así las cosas,

la locura es perfecta.


lunes, 4 de diciembre de 2017

Mi alma es un incendio donde nieva (por Juan Eduardo Cirlot)


Mi alma es la ventana donde muero.
Mi alma es una danza maniatada.
Mi alma es un paisaje con murallas.
Mi alma es un jardín ensangrentado.
Mi alma es un desierto entre la niebla.
Mi alma es una orquesta de topacios.
Mi alma es una rueda sin reposo.
Mi alma son mis labios que se abren.
Mi alma es una torre en una playa.
Mi alma es un rebaño de suplicios.
Mi alma es una nube que se aleja.
Mi alma es mi dolor, mío, por siempre.
Mi alma es el naranjo azul que arde.
Mi alma es la paloma enajenada.
Mi alma es una barca que regresa.
Mi alma es un collar de vidrio y llanto.
Mi alma es esta sed que me devora.
Mi alma es una raza desolada.
Mi alma es este oro en que florezco.
Mi alma es el paisaje que me mira.
Mi alma es este pájaro que tiembla.
Mi alma es un océano de sangre.
Mi alma es una virgen que me abraza.
Mi alma son sus pechos como astros.
Mi alma es un paisaje con columnas
Mi alma es un incendio donde nieva.
Mi alma es este mundo en que resido.
Mi alma es un gran grito ante el abismo.
Mi alma es este canto arrodillado.
Mi alma es un nocturno y hay un río.
Mi alma es un almendro de oro blanco.
Mi alma es una fuente enamorada.
Mi alma es cada instante cuando muere.
Mi alma es la ciudad de las ciudades.
Mi alma es un rumor de acacias rosas.
Mi alma es un molino transparente.
Mi alma es este éxtasis que canta
golpeado por armas infinitas.


domingo, 3 de diciembre de 2017

No hay señales (por Blanca Varela)


El rayo ha perfumado ferozmente nuestra casa.
Tenemos sed, tenemos prisa por golpear
con el hueso de una flor en la tiniebla.
Hay un árbol talado en esta historia.
Contemplamos el cielo. No hay señales.
¿Es de día? ¿Es de noche?
Murió la araña que medía el tiempo,
sólo hay un viejo muro y una nueva familia de sombras.


sábado, 2 de diciembre de 2017

La cajera extraordinaria (por María Eloy-García)


estoy pensando en la cajera sedente
ella es lo verdadero de la sincronía del mundo
con su rayo láser ávido de códigos
me murmura complacida las ofertas
y cómo suma los dígitos arrastrando
entre lo dócil y el hastío
el tesoro precioso de mi dulce integral
a través de la máquina que le computa
el precio exacto de toda mi tarde
dice tres
y nunca nunca fue este número más mágico
la cajera extraordinaria teclea el sumatorio
de la monotonía y dice tres
y mira entonces justo antes de que se produzca
el cotidiano milagro de que mi dulce integral
sea mío para siempre
de repente ella mira otra tarde
sale de lo mío a lo del otro
le susurra las mismas ofertas
le marca el tetrabrik con el ojo de su láser
abriendo en fin el cajón místico del híper
con un movimiento suyo de mercado
los billetes ordenados repiten la cara de ella sin gestos
y me voy por esas puertas
que se abren sólo con el aura
dejándola mientras su láser que suena
va marcando otra tarde



viernes, 1 de diciembre de 2017

A las 2.30 de la tarde (por Charles Bukowski)



los perros y los ángeles no están
muy lejos.
a menudo voy a este sitio pequeño
a comer
hacia las 2.30 de la tarde
porque toda la gente que come
allí está completamente cuerda,
alegre simplemente de estar viva y
comiendo su comida
cerca de un ventanal
que da la bienvenida al sol
pero no deja que entren los coches
ni las aceras.

al otro lado de la calle hay un bar
chino nudista
que ya está abierto a las 2.30 de
la tarde.
está pintado de un azul vacío e
indefenso.

se nos permite tomar tanto café
gratis como podamos beber
y todos nos sentamos y bebemos en silencio
el fuerte café negro.

es bueno estar sentado en algún lugar
público a las 2.30 de la tarde
sin que te arranquen la carne de
los huesos.

nadie nos molesta.
no molestamos a nadie.

los ángeles y los perros no están
muy lejos
a las 2.30 de la tarde.

tengo mi mesa favorita
junto al ventanal
y después de acabar
apilo los platos, platitos,
la taza, los cubiertos, etc
limpiamente
en una sencilla pila
-mi ofrenda a la
anciana camarera-
comida y tiempo
no están separados,
y ese cabrón del sol
ahí fuera
trabajando a base de bien
arriba y
abajo.



jueves, 30 de noviembre de 2017

La lluvia (por Pablo García Casado)


La lluvia sobre el vendedor que anuda su corbata antes de subir a casa. La lluvia sobre la visera verde del taller donde unas chicas flirtean con el mecánico que de joven se tatuó un as de corazones en el brazo. La lluvia sobre el cabello moldeado de la vieja que a duras penas consigue alcanzar un autobús que está vacío. La lluvia sobre el carro de la compra, legumbres, tomate, porciones de merluza congelada. La lluvia sobre los cristales de la unidad de cuidados intensivos. La lluvia sobre los cristales progresivos de mi padre, que me llama por teléfono preocupado por mi situación laboral. La lluvia sobre el vendedor que conduce despacio su automóvil. Que sólo piensa en desaparecer, al menos, por un tiempo. Cambiar de ciudad, alquilar un pequeño apartamento. Comprar un teléfono móvil, empezar de nuevo.



miércoles, 29 de noviembre de 2017

Un barco en llamas me espera (por Almudena Guzmán)


Anclado en el horizonte,
como una palmera
que le ha nacido al mar,
un barco en llamas
que nunca se consume
me espera:
me lleva esperando
desde siempre.

Algún día soltaré el lastre
de este dolor tan firme
como la tierra
donde me hundo.
Algún día,
quizá alguna noche,
sabré descoser
los pespuntes de miedo
de mi vestido
y nadaré desnuda hasta él.

El sueño vencido
de las algas
en la guerra de las mareas
guiará mi camino.

El sueño rebelde
de la tripulación de mi deseo
me tenderá la escala
para trepar a cubierta.



martes, 28 de noviembre de 2017

Estas dos sillas que se han puesto de espaldas (por Anna Crowe)


Desde que estás muerta
me he acostumbrado a visitar esta habitación.
Me gusta su vacío, sus triunfos modestos,
la manera como se derrama el sol por las cortinas de gasa
para colocar un bloque de luz en el suelo desnudo.
Normal. Sin pretensión alguna. Una quietud
suficientemente grande para contener una habitación
que compartimos cuando niñas, de vacaciones en Talloires.
Un cuarto que huele a cera de abejas,
un temblor de agua de lago
y montañas que se asoman como el futuro.

Las cortinas de muselina ondean en sus pliegues,
floreadas como un camisón de noche,
y te imagino a ti, que siempre te vestías con cuidado,
deteniéndote para arreglarte la falda
frente a este alto espejo entre ventanas.
Dentro de su estrecho alcance
todo se ve dos veces más claro,
el sofá rayado, y el grabado en cuyo marco dorado
reluce el sol como en una trenza de pelo.
Estas dos sillas que se han puesto de espaldas
han acabado la conversación de una vida entera.
El sol subraya cómo ya carecen de importancia
mientras toca un respaldo curvado
con calidez y color.

Mejor fijarse en ese áspero pedazo
que el sol pone de manifiesto en el muro de enfrente.
¿Es una sombra, sucediendo como sucede la muerte,
una parte del mundo exterior del balcón,
o simplemente es que el yesero abandonó su trabajo?
Lo miro bien y saco coraje de esta desnudez,
de este yeso manchado con una grieta en su centro
como la confluencia de dos ríos.
De este fiel retrato de las cosas, tal como son de verdad.


lunes, 27 de noviembre de 2017

Detrás (por Saiz de Marco)


casi siempre escondidos

raramente asomándose

lo que piensas más atrás de lo que piensas

lo que sientes más atrás de lo que sientes

tu mirar más atrás de tu mirada

insonoras palabras detrás de las que dices

la membrana que albergas detrás de otras membranas

tu corazón latiendo detrás del corazón



domingo, 26 de noviembre de 2017

Cerrando el apartamento de la playa (por Joan Margarit)


Ya está limpio y en orden.
Los armarios, cerrados, igual que las ventanas.
Nada al descuido encima de los muebles.
El dormitorio con la cama a punto,
la mesita de noche y el retrato
de la muchacha con los ojos
iluminados por una sonrisa.
Todo el invierno sola y escuchando el mar.


sábado, 25 de noviembre de 2017

Y la esperaba (por Sharon Olds)



Podía levantarme a cualquier hora,

a cualquier hora mirar por el pasillo,

siempre ahí, sentado, estaba mi padre,

su cabeza oscura hundida

entre las orejas del sillón.

Tan inmóvil que parecía un objeto,

la bata abierta, en las rodillas,

como si en el mundo no hubiera nada más

sino mirar la piscina amanecer. Él sabía

que su muerte había empezado, y la esperaba

como se espera un trabajo por hacer.

No se inmutaba cuando sentía mis pasos: tan suyo,

permanecer inmóvil dejándose mirar,

como una escultura queriendo sentir

la mirada que la acaricia. Esperaba

que el borde de mi camisón entrara en escena

y sólo entonces se dignaba mirarme,

sin mover la cabeza, esperando el beso

que iba hacia él, y no al revés,

el beso que borraba su soledad

mientras intentaba tragar una minúscula

gota de agua: ahí tenía a su hija

con la taza para escupir, su hija

para vaciarla. Pasaba el día entero

mirándolo dormir, mirándolo despertar.

Nada más caer la noche volvía a la cama

con su mujer. No volvería a estar solo

hasta la madrugada siguiente:

centinela del mundo nocturno,

guardián del agua, de la tierra informe,

de las sombras, sentado inmóvil,

como si lo único que esperaba

fuera a su hija.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Enciéndeme (por Mario Luzi)


Un poco soñolienta todavía
levanta la persiana
y he aquí que se colma
de oro y aire
opalescente el vaso
de la habitación. Oh mañana,
oh celeste arrogancia,
no me arrastres, no me agarres
a la fuerza, no estoy preparada aún-
piensa y al tiempo lo susurra
a su titubeante resistencia-
se te opone
lo arduo y la sombra
de mi opacidad
que no quemó la noche
ni alejó el despertar.
Te ruego, nuevo día,
ven, pero hazlo lentamente
entra lentamente en la sustancia,
enciéndeme lo mismo que una lámpara
así seré votiva
como debo y como quiero
a ti, a mis congéneres,
al ánima del mundo
que nos acoge, nos ofende
y no poco nos conforta, nosotros parte suya.



jueves, 23 de noviembre de 2017

Los inquilinos (por Federico Díaz-Granados)


Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuándo salen, cuándo entran,
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad,
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.



miércoles, 22 de noviembre de 2017

Las dos son una (por Emily Dickinson)


Morí por la Belleza, pero apenas
acomodada en la tumba,
uno que murió por la Verdad yacía
en un cuarto contiguo

Me preguntó en voz baja por qué morí.
-Por la Belleza -repliqué-
-Y yo por la Verdad. Las dos son una.
Somos hermanos -dijo-

Y así, como parientes, reunidos una noche
hablamos de un cuarto a otro
hasta que el musgo alcanzó nuestros labios
y cubrió nuestros nombres



martes, 21 de noviembre de 2017

Ídolos (por Gabriel Ferrater)


Entonces, cuando yacíamos
abrazados frente a la ventana
abierta a la ladera de olivos (dos
semillas desnudas dentro de un fruto que el verano
ha abierto violento, y que se llena
de aire), no teníamos recuerdos. Éramos
el recuerdo que tenemos ahora. Éramos
esta imagen. Los ídolos de nosotros,
para la sumisa fe de después.



lunes, 20 de noviembre de 2017

Tu ropa (por Ana Blandiana)


Llevo tu ropa
que mi cuerpo llena,
me asombro de lo bien que me sienta,
la ropa se asombra también
como si tú misma hubieras regresado.
Dulce confusión,
destinada a ocultar
la semilla que ha perdurado siglo tras siglo.
Llevo tu ropa por las calles en las que tú has creído.
Hazme creer a mí también,
deja que tu luz me encienda.
Las prendas se mueven por sí solas
dejando entrever por las costuras
el resplandor de la semilla
que ha pasado de un siglo a otro.